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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.
03/12/2006
Desterrando a Mr. BunburyAl mostrarse en la desnudez de su persona, el joven Moncrieff no puede olvidar que Bunbury no es más que una coartada sin rostro. En verdad ni tan siquiera es una persona. Bunbury es irreal, no existe para nadie y nadie le ha visto porque no es un papel que Algernon interprete, es únicamente una excusa, la mejor de las disculpas. Por raro que parezca es un aliado imaginario que le permite seguir comportándose tal y como es. ¿Qué sería de Algy Moncrieff sin Bunbury? Más de un siglo después de todas las tribulaciones de un genio incomprendido y condenado al ostracismo, me propongo desterrar al tísico más visitado de la ficción para quedarme sólo con la poca vergüenza del más joven de los Moncrieff. Bunbury es una mentira innecesaria para cubrir el exceso. Dejemos de mentir, de especular. Mostrémonos tal y como somos, sin escrúpulos y sin máscaras. Obremos con descaro y sintámonos orgullos de ello. Escapemos de las consecuencias si podemos, pero sólo por la gentileza de nuestras víctimas y como premio a nuestro total desenfado, nunca pasando por el peaje de la mentira. Así seremos libres. Una seducción libre y sin tasas ni fronteras. Plana, visceral, instintiva, sí, pero dotada de una sutil elegancia envuelta en la media sonrisa del ladrón de guante blanco. Llegar hasta el fondo, hasta el final, sin especular con el inconformismo pero coqueteando con las sorpresas que se puedan presentar. Desde hoy seré Algy Moncrieff liberado de su mayor "alibi" y a la usanza de Kierkegaard, elaboraré mi diario de seductor.
04/12/2006
NubesUna mirada descarnada. La clase de mirada que solemos reclamar cuando andamos emparejados. Sin duda siento debilidad por lo expugnable, por lo que agita emociones y pasa advertido. Eso es lo que quiero ahora, no resultar indiferente, inspirar odio o interés, algo. He pasado demasiado tiempo añorando y cuando echo de menos a alguien, la gente me camina de largo, o al menos esa máscara que llevo encima me vuelve ciego en lugar de camuflarme. No me gusta leer cuando el autobús pasa por un tramo con rotondas. Me mareo. Levanté la cabeza para mirar al estrecho tramo de llano que sobrevive en mi camino de vuelta a casa. Viendo las nubes que se extendían hasta las montañas hoy, por primera vez en mi vida, me sentí por debajo del mundo. Como si las nubes fuesen la espuma de una ola rompiendo contra la orilla y todo lo que tiene sentido quedara por arriba.
11/12/2006
El barco del amor "La dimensión más aproximada que puedo definir del amor está metafóricamente relacionada con rellenar un profiterol de nata montada." O al menos eso podría haber dicho de haber pensado lo suficiente en mi conducta. Porque es eso lo que quieren. ¿No me imaginaba así? ¡Qué importa! En verdad no soy así pero qué más da. Al fin y al cabo es lo que ella quiere, lo que quieren todas las mujeres a las que he querido lo suficiente como para saber que estaba enamorado de una mentira. La primera vez que engañé a una mujer me sentí culpable. No fue como la primera vez que traicioné a un amigo, fue peor. En particular no siento que haya un motivo específico para ello, sólo es eso sin más. Supongo que todo fue más fácil después de acostumbrarme al embuste. Uno se da cuenta de lo sencillo que es cuando ve en los ojos de una mujer que ella lo sabe todo, que sabe que te ha tocado otra. Es una especie de bálsamo. Curiosamente cuando he sido inocente es cuando más me han celado. Por eso me sorprendió el caso del Loveboat. Una práctica orgía de los sentidos llovida del cielo en un velero. De haber tenido vergüenza, al menos un resquicio, habría llorado por empatía. No se puede ser tan miserable. Ella lo sabe, por lo visto vio unas fotos de una amistad indiscreta. Antes de que todo pasara le había pedido no me dejase, le supliqué que no lo hiciera. Me faltó tiempo para traicionar su confianza. ¡Cómo no iba a hacerlo! Al fin y al cabo ha venido corriendo a mis brazos a pesar de toda mi rastrera lascivia. Se mostró dura, pero todo se relaja cuando la estrecho violentamente, recibo una bofetada y le lamo el cuello con los labios inflamados. En el fondo es lo que siempre han querido las mujeres que he amado: un hombre como yo. Un maldito cabrón hijo de puta como yo.
23/12/2006
Let's get it on Lo mejor de follar es que puedes hacerlo como te de la gana mientras te dejen. Pensando en esto me doy cuenta de que hace mucho que no tengo sexo musical. La música es un buen complemento del sexo. Genera estados de ánimo y te permite mantener una cadencia que, aunque se modula y cambia a gusto, no deja de ser un ritmo. “Let’s get it on”, de Marvin Gaye, ésa era la canción que me había estado rondando la cabeza en los últimos días. No tenía ni tan siquiera una vaga idea de cómo se llamaba, y tampoco recordaba quién la cantaba, tan sólo que la reconocería en cuanto la oyese. Soy pésimo tarareando así que no tenía ninguna opción de que nadie me sacase de dudas al respecto. Así es que decidí buscarla entre las bandas sonoras de comedias románticas, porque si de algo estaba convencido es de que es un tema que se suele poner en los hogares estadounidenses como aperitivo del sexo, sobre todo entre los afroamericanos. Gracias a “Deuce Bigalow: Male Gigolo” o en España sólo “Gigoló”, pude al fin desenmascarar al objeto de mi obsesión pasajera. No es como “Purple rain” de Prince, una canción que te sube la lívido, es más bien un tema que te lleva una sonrisa a la cara y te induce a disfrutar del sexo. Diré pues que es algo para escuchar mientras se echa un polvo, no antes. No es para motivarte, es para llevarte de la mano hasta el orgasmo. Joder, lo peor de todo es que hasta me estoy recubriendo de almíbar como un melocotón enlatado mientras digo todas estas cosas. Ahora que he redescubierto a Marvin Gaye, mis oscuros propósitos de sexo burlado se tambalean como una aguja sobre un disco de vinilo. No, no follaré escuchando “Let’s get it on”, es demasiado bueno para malgastarlo con una mujer que me perdona con la mirada.
29/12/2006
THE BEAUTIFUL STORY OF (let’s call him for instance) LITTLE TERWILLIGAN Little Terwilligan’s life started in the narrow corridor where he was conceived in the middle of a dirty passion rush. That’s the way children came to the world not long ago, before the 30 square metre flats and the 60 years mortgage payments appeared. Terwilligan was one of the last to be born as a result of a common fornication, in the heart of a loving family. He grew up working hard to support a whole family that survived relying on him, so there was very little time left for himself. Everything turned into something horrible, when their home was occupied by hordes of trolls and other creatures of the murk. From then on, intrepid Terwilligan’s fate became raising the babies of those disgusting invaders. Finally, his family managed to escape somehow. In his lifetime runaway he found consolation shaking the hip like his idol: Elvis Presley. Therefore, young Terwilligan swore that he would reach glory to end up dying as a middle aged fat man, alone and struggling against barbiturics. Well, at least as far as destiny allowed it. All his life changed dramaticly forever when he fell down the roof of his mental insane neighbor. He woke up in his backyard and right in front of him, he found a seven leaf clover. “Fucking great” –he thought- “A prime number”. But he was just seeing double because of the shock, and he soon realized it was in fact, a three and a half leaf clover. As he started discovering all of the weeds and mushrooms in his garden, he thought that his neighbor was really cool, and that teenage was not that bad. One misty day, when his thirsty garden dried, dreaming for the rain (metaphor), he started searching for something else and he found Tennessee whiskey. That liquor made him finally realize that his life hadn’t been the fantastic voyage he had believed. He had never been king, and he had not travelled far, into the lands past the edge of the wild, to fight against the evil goblins. He had been nothing but a nerd, a fucking moron, short, ugly and big-eared, and even more: selfish. Because of his blinded mind he had forgotten the straight path his life was supposed to follow. In order to give a new sense to his existence, he decided to recover his old dream of becoming a cool guy and massive idol and finish dying young. Searching for answers, he stared at the stars and his prayers were listened. Little Terwilligan, already a man, understood that he had to walk a long time before getting to know which was the way and where was the path. He had to stop thinking about the pleasures of the destination town, to enjoy the trip. Because nobody knows what will happen just around the bend. We might reach the top of a hill and watch the horizon with other eyes. Up there, something might captivate us and make us leave the way to run across the open fields forgetting about the fate, just seeking for a faraway candle burning as a distant light. One night, when he stood up surrounded by the wilderness, he saw it. The most amazing dream, the most marvellous and remote one he had ever imagined. Right now, somewhere in this universe is Terwilligan, staring at that melancholic star, sparkling weakly in the dark blue above. He’s thinking what would it be to burn in its soul. Postscript: Don’t tell your mamma about the drugs and all the stuff. MERRY XXXXXXXXXXXMAS
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